Empatar de local pocas veces es productivo. Sirve cuando con un punto zafas del karma del descenso, o bien cuando sirve para salir campeón. También si cortás una racha negativa puede ser positivo. Pero el de la tarde del sábado frente a Sportivo Barracas no dejó mucho. Apenas sumar un punto. No era un partido fácil, de hecho ningún encuentro es fácil en esta Primera D. Hay un concepto equivocado en relación a que como es una categoría amateur entonces todo es simple. Y nada más alejado de la realidad.
Ayer Sportivo Barracas llegó casi de casualidad al Olaeta: a 90 km de Rosario se les rompió el colectivo, esperaron una hora y media sin solución, se subieron al acoplado de un camión que transportaba repuestos de autos hasta entrar a Rosario y allí en taxis llegaron al estadio. Obvio que pasaron de largo con el almuerzo. Llegaron a jugar y casi se llevan los 3 puntos.
Lo de Argentino fue tibio los primeros 25 minutos. Muy desconectado entre las líneas, sin generar fútbol, apenas con la firmeza de una defensa que si bien no pasó demasiados sobresaltos tampoco fue la de otras tardes, y con el despliegue de Matías Ferreyra (hasta aquí, el mejor jugador Salaíto en lo que va del torneo), mas la lucha y las ganas de Pons en ofensiva. Y el Sportivo hacía su trabajo, estaba seguro atrás, manejaba la pelota y además atacaba.
En la segunda parte de ese primer tiempo fue el Salaíto el que más generó: se lo tapó el arquero a Rocha y Lucho Pons se lo perdió de cara al arco, luego de una excelente jugada colectiva. Así se iba el primer tiempo, con una mejor imagen de Argentino sobre el final de la etapa, pero sin ser demasiado más que el visitante.
El segundo tiempo arrancó definitivamente mal: centro al área y el jugador Pajón de Sportivo Barracas de cabeza ponía el 1 a 0. Un baldazo de agua fría en la ventosa tarde rosarina. Y a partir de allí la visita lo empezó a justificar al resultado, ya que hizo lo que más le convenía, manejar la pelota, hacerla correr, defender y pensar seriamente que podían llevarse la victoria.
El ingreso de Di Lorenzo le dió más movilidad al ataque y le cambió un poco la cara al equipo. Y llegó el empate, en una jugada no muy clara, enredada, donde Alan Dominguez la guapeó desde la mitad de la cancha, Alemanno se la sirvió a Pons y Lucho la cruzó al otro palo del arquero.
Sobre el final lo podría haber ganado Argentino, con aquel cabezazo de Pons que terminó en las manos del arquero. Pero si hablamos de méritos el empate fue lo más justo.
Para destacar:
El buen trabajo defensivo: no pasa sofocones Argentino y eso es siempre una tranquilidad.
Lucho Pons: comienza a demostrar nuevamente su capacidad goleadora. Luego de la sequía de las primeras fechas, lleva 3 goles en las últimas 3. Además es un jugador que deja la vida en cada pelota.
Matías Ferreyra: como decíamos, el mejor jugador en lo que va del Torneo. Es desequilibrante por derecha y si hacemos un repaso vemos que habilitó a Pons cuando le cometen el penal frente a Lugano, la clavó en un ángulo en el empate frente a Atlas, armó una jugada bárbara en el gol frente a Centro Español, metió el centro bombeado para el cabezazo de Pons frente a Victoriano Arenas, y ayer fue la figura del Salaíto.
Para corregir :
Hay que aceitar los movimientos en ofensiva entre la dupla Pons-Vega. Ayer se los vió desconectados, sin saber muy bien como moverse, producto obviamente de no haber jugado casi nunca juntos.
Las pelotas paradas: lo que el torneo pasado fue un sufrimiento ayer volvió a aparecer. Por momentos a Argentino le cabecean fácil dentro del área, y lo termina pagando carísimo. El jugador de Sportivo Barracas saltó solo, casi sin que nadie lo moleste. |